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Cortesía Adrián Rodríguez, consumado barista |
En las últimas décadas se está observando un aumento preocupante de la
incidencia de melanoma cutáneo, probablemente debido a un incremento de las
horas de exposición solar por motivos estéticos y lúdicos. Parece que este
deseo humano por broncear la piel en aras a conseguir un manipulado canon de
belleza no parece complacerle a nuestra superficie cutánea, pues nos castiga
dando asiento a tumores malignos, de los cuales los melanomas son los que más
muertes ocasionan (80% del total), a pesar de ser los menos frecuentes (4% del
total).
Es fácil entender que las medidas de prevención primaria más efectivas
para reducir la tasa de incidencia de estos tumores son las tendentes a
protegernos de las temibles radiaciones ultravioletas por los métodos que han
demostrado eficacia comprobada y que, luego, recordaremos. Además, este
artículo servirá también para revelar la posible capacidad protectora de las
radiaciones solares y, por tanto, preventiva de melanoma de un método un tanto
insólito a tal efecto: el consumo regular de café.
Importancia de los cánceres de piel
Los tumores malignos de piel tienen la triste fama
de ser los más frecuentes en el mundo: el carcinoma basocelular, el de mayor
prevalencia, caracterizado por un desarrollo lento, no tendente a invadir en
profundidad ni a propagarse a distancia
(metastatizar); el carcinoma escamoso o epidermoide, menos frecuente y con
mayor capacidad de invasión local. Sin embargo, la piel también puede
experimentar mutaciones malignas en las células que producen la protectora
melanina, los melanocitos, originando de esta forma el melanoma maligno o
invasivo. Su nombre ya nos dice mucho: su capacidad de invadir tanto
localmente, en profundidad, como a distancia, a los ganglios linfáticos y a
otros órganos. Obviamente este temible tumor es el responsable de la inmensa
mayoría de las muertes atribuibles a cánceres cutáneos.
Datos españoles
El año 2016 alumbró la más completa
revisión sobre la incidencia y mortalidad del cáncer de piel en España. 1
Los autores, dermatólogos y oncólogos de diversas servicios españoles (Lugo,
Vigo, Córdoba, Madrid y Girona) y de Europa (Interdisciplinary Research Institute, Université libre de Bruxelles),
seleccionaron 32 trabajos de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) y
de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (ARC). Tras
emplear un riguroso aparato estadístico, comprobaron que la tasa de incidencia
de melanoma fue de 8,7 casos por 100.000
personas año. Claramente menor que la de los otros tumores malignos de
piel: la del carcinoma basocelular fue de 113/100.000 personas años (cuando
consideran un solo tumor por persona) hasta 253/100.000 personas (cuando se
cuentan varios tumores por persona) mientras que la incidencia de carcinoma
basocelular fue de 38 casos por 100.000 habitantes año.
En cuanto a la tasa de mortalidad, el
melanoma se lleva la palma, pues fue más del doble que la de los otros tumores
malignos de piel ( 2,17 por 100.000 personas año frente a 1/100.000
personas/año, casi toda ella dependiente de
un subgrupo de alto riesgo de la variedad de carcinoma epidermoide).
Además, según el Registro Nacional de
Melanoma Cutáneo,3 la edad media en que se diagnostica este
tumor maligno son los 57 años, siendo el tipo clínico-patológico más
frecuente el melanoma de extensión superficial (62,6%), tanto en varones como
en mujeres, seguido del melanoma nodular (16,8% de los casos), y, aunque es más prevalente en las mujeres, tiende
a ser más agresivo en los varones, pues sufren más formas nodulares y de mayor
espesor, con mayor capacidad de extenderse por vía sanguínea a otros órganos
(metástasis), sobre todo, a partir de los 41 años.
Comparación internacional
Estas cifras españolas son netamente
inferiores a las observadas en los países del norte de Europa, pues su tasa de
incidencia es de 19 casos nuevos de melanoma por 100.000 habitantes, el doble que las nuestras. La diferencia es
aún mayor cuando comparamos nuestras cifras con las de EE.UU (más de 20 casos
por 100.000 personas año) y, sobre todo, con Nueva Zelanda y Australia (más de
60 casos por 100. 000 personas año).
La tasa de incidencia más alta se observa,
pues, en países con intensa irradiación solar y cuya población blanca no es
nativa de los mismos, como así acontece en Nueva Zelanda, USA, Australia y
Sudáfrica.
En los últimos veinte años se ha apreciado
un notable aumento de la incidencia mundial de este tumor maligno (de un 3% a
un 7%), como así se ha constatado en los registros de cáncer de Australia,
Nueva Zelanda o Estados Unidos. En Europa se diagnostican unos 60.000 nuevos
casos al año.
Causas
Tanto la Sociedad Española de Oncología
(SEOM) como la Asociación Española contra el Cáncer (aecc) coinciden con otras
sociedades científicas internacionales, como la prestigiosa Sociedad Americana
contra el Cáncer (ACS), en su apreciación sobre los principales factores de
riesgo de desarrollar melanoma. Pues bien, a lo largo de las siguientes líneas
vamos a intentar describirlos:
1.
Exposición a la luz ultravioleta
En el momento
actual la comunidad científica internacional no duda de que el principal factor
de riesgo de melanoma se identifica con la exposición a los rayos ultravioleta
(UV), especialmente con la exposición excesiva al sol y a otras fuentes
artificiales, como las lámparas solares y las camas bronceadoras. Efectivamente,
los rayos UV deterioran tanto el ADN de las células de la piel como para
promover el crecimiento descontrolado y maligno de las mismas.
Tipos
de rayos UV
Según
la Asociación Americana contra el Cáncer, de los tres tipos de rayos
ultravioletas, dos son los que realmente llegan a afectarnos, los UVA y los
UVB, pues los UVC no penetran en nuestra atmósfera. De los realmente dañinos,
los UVB tienen más energía que los UVA, pues son capaces de dañar directamente
el ADN (Ácido Desoxirribonucleico), por lo que son los máximos responsables de
las quemaduras solares y de la mayoría de los cánceres de piel.
Los rayos UVA
tampoco son inocentes, dado que envejecen a las células de la piel e incluso
pueden también dañar su ADN. Por ello, son responsables tanto de las arrugas
como de la génesis de algunos tipos de cáncer. Tengamos, pues, cuidado con las
camas bronceadoras, puesto que emiten grandes cantidades de estos rayos UVA
que, como estamos diciendo, incrementan el riesgo de cáncer de piel.
Investigaciones
recientes están vislumbrando la seria posibilidad de que la exposición a la
citada radiación ultravioleta pueda originar melanomas de perfil diferente.
Así, en algunos casos estarían asociados a exposiciones desmedidas durante la
infancia y la adolescencia, causantes en muchos casos de quemaduras solares, lo
que empezaría a dañar el ADN de los melanocitos desde tan temprana edad. De
esta forma se iniciaría una especie de lenta ruta hacia la aparición de
melanomas muchos años después. De ahí viene un término que empieza a
popularizarse: “La piel tiene memoria”. Algo
de esto debe de suceder para que estos tumores malignos aparezcan
frecuentemente en el tronco y en las piernas de adultos que usualmente tienen
cubiertas tales superficies cutáneas. Sin embargo, en otros casos los melanomas
aparecen en el cuello, rostro y brazos, zonas habitualmente expuestas a la
radiación ultravioleta, pues no están cubiertas por ropa.
Además de los citados
perfiles de desarrollo de melanomas hay que mencionar otros un tanto
diferentes, pues aparecen en superficies donde la exposición solar ha sido
mínima o inexistente, como los originados en las palmas de las manos, las
plantas de los pies, en superficies mucosas internas como la boca y la vagina,
e incluso los que aparecen debajo de las uñas.
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Lunar o nevus |
2.
Lunares
Un lunar o nevus
es un tumor pigmentado de carácter benigno. La mayoría de ellos no se
transformarán nunca en un melanoma, aunque una persona con muchos lunares (50 o
más) tiene más riesgo de que alguno pueda experimentar tal transformación
maligna. Usualmente los nevus no aparecen en los bebés en el momento de su
nacimiento sino que tienden a aparecer en la infancia y al inicio de la vida
adulta. Son, pues, menos frecuentes los nevus de carácter congénito, bien
grandes, de mayor riesgo, o pequeños. En ambos casos es bueno que los
ciudadanos sepan los signos de atipia, es decir, los cambios que experimenta un
lunar cuando empieza a malignizarse. Pero eso lo dejaremos para después, cuando
hablemos de las medidas de prevención secundaria.
En cualquier caso, las tres cuartas partes
de los melanomas aparecen de novo,
esto es, sin asentar sobre lunares preexistentes.
3.
Características personales que predisponen a desarrollar
melanomas
A nadie se le escapa que el color de la
piel ayuda a establecer el riesgo de melanoma. Es evidente que la aparición de
este tumor es mucho más frecuente en personas de raza blanca, con menos
cobertura de melanocitos productores de la protectora melanina, que en los de raza negra. Entre los de tez blanca el riesgo
varía según sea su fototipo, el cual depende de la capacidad de broncearse, del
color de la piel, de los cabellos, así como del de los ojos. Cuando una persona
tiende a sufrir fácilmente quemaduras solares es porque tiene un fototipo bajo
y, por consiguiente, más riesgo de melanoma. Pero, ¿cuáles son los fototipos
característicos en nuestra latitud? Pues son cuatro. Veámoslos:
-
Las personas del fototipo I son de ojos azules, cabello pelirrojo y
piel pecosa. Con estos ingredientes es fácil entender que tiendan a quemarse siempre, pues su
capacidad para broncearse es nula.
-
Los del fototipo II tienen el cabello rubio, la piel blanca en
invierno y los ojos azules o verdes. En consecuencia, su capacidad para
broncearse es poca, aunque mayor que los del grupo anterior, por lo que suelen
sufrir quemaduras solares más esporádicamente.
-
Los sujetos del fototipo III son de cabello castaño, de ojos
marrones o grises y de piel morena en invierno.
Por todo ello, tienen buena capacidad para broncearse y raramente se
queman por el sol.
-
Los ciudadanos del fototipo IV son de cabello negro, de ojos
marrones o negros, y de piel morena racial. Con esta combinación de rasgos es
fácil comprender que se trata del colectivo con más resistencia a las
radiaciones ultravioletas, dado que su capacidad para broncearse es muy buena y
prácticamente nunca sufren quemaduras solares.
-
4. Antecedentes familiares o personales de
melanoma
Hasta el 10% de las personas que sufren melanomas tienen antecedentes familiares con el mismo
problema. Es complejo discernir entre un proceso adquirido o medioambiental,
como lo es el compartir la misma afición por broncearse, o un proceso
hereditario, esto es, por una mutación genética.
Las personas que ya han sufrido un melanoma
tienen más riesgo de sufrir otro que los que nunca lo han padecido.
5.
Xeroderma pigmentoso
Los individuos
que tienen esta enfermedad genética disponen de unas células cutáneas
absolutamente incapaces de reparar los daños ocasionados por la radiación
ultravioleta. Por desgracia para ellos el riesgo de desarrollar un melanoma en
edades precoces de la vida es muchísimo mayor que en la población general: 2000
veces superior.
MEDIDAS
PREVENTIVAS
Primero vamos a analizar las medidas que
pueden contribuir a reducir la tasa de incidencia, esto es, de nuevos casos de
melanoma (prevención primaria). Después describiremos las medidas tendentes a
diagnosticar precozmente este tumor maligno, como cuando, por ejemplo, acaba de
surgir y aún no ha rebasado la membrana basal de la epidermis (carcinoma in situ), con el propósito de
extirparlo absolutamente y conseguir una curación total (prevención
secundaria).
Medidas de prevención primaria
Dado que el factor de riesgo más reconocido
de desarrollar este proceso maligno tiene que ver con un hábito que, a todas
luces, resulta nocivo, cual es la exposición a los rayos ultravioleta, será
preciso ejercer una buena labor de educación para la salud para convencer a la
población de que debe protegerse de tal exposición. Precisamente, éste es uno
de los doce consejos del Código Europeo
Contra el Cáncer (octubre 2014) para prevenir los tumores malignos en Europa.3
Un año más tarde, en diciembre del
2015, se publicó en una revista científica de prestigio (Cancer Epidemiology) una exhaustiva revisión sobre el tema (Ultraviolet Radiation and Cancer),
elaborada por investigadores participantes en el desarrollo de este código. 4
En realidad, todo se reduce a limitar la exposición solar
natural durante las horas de más insolación, manteniéndose a la sombra; emplear
ropa protectora y cremas anti solares; evitar absolutamente broncearse por
medios artificiales como las camas bronceadoras y lámparas solares. Además,
habrá que proteger especialmente a los niños, pues está comprobado que las
exposiciones solares durante la infancia elevan mucho el riesgo ulterior de
melanoma en la vida adulta.
En
este sentido, me complace mucho la sencillez y la fuerte carga pedagógica
empleada por la Asociación Americana contra el Cáncer cuando aconseja a los
ciudadanos en los siguientes términos:
·
Limite su exposición a los rayos ultravioleta
La forma más efectiva de reducir el riesgo
de melanoma es protegerse de la exposición a los rayos UVB, por lo tanto,
cumpla con las medidas de protección contra el sol al estar al aire libre.
·
Busque la sombra
Mantenerse a la
sombra es una de las mejores medidas para limitar la exposición a la radiación
ultravioleta.
·
¡Póngase, úntese, colóquese…y use!
Si va a gozar un tiempo al aire libre, esta
popular frase le ayudará a recordar algunos de los pasos clave para protegerse
efectivamente contra los rayos ultravioleta:
o
¡Póngase una camisa!
o
¡Úntese con crema
protectora contra el sol!
o
¡Colóquese un sombrero!
o
¡Use lentes de sol para
proteger los ojos y la piel sensible en torno a éstos!
·
Evite las camas bronceadoras y las lámparas de sol
En contra de lo que creen bastantes personas, las camas
bronceadoras y solarios son muy perjudiciales, dado que los rayos UVA que
emiten pueden causar daños cutáneos a largo plazo y, en consecuencia,
contribuir al desarrollo de cáncer de piel. El riesgo de melanoma es
especialmente relevante cuando la gente se expone, antes de cumplir los 30 años
de edad, a tales sistemas artificiales
de bronceado.
·
Proteja
a los niños del sol
Los niños requieren un cuidado especial, pues
tienden a pasar más tiempo al aire libre y, por consiguiente, pueden quemarse
más fácilmente. Los padres y los cuidadores deben protegerlos de la excesiva
exposición solar, siguiendo los pasos descritos previamente. Además, es de
especial trascendencia informar a nuestros infantes sobre los daños ocasionados
por la exposición excesiva al sol, con objeto de que se motiven para adoptar
conductas protectoras de tal irradiación.
Fotoprotectores
Llegado
este punto me parece adecuado resaltar que las cremas protectoras del sol,
tanto las de naturaleza química como las pantallas físicas, deben ser realmente
efectivas, con protección alta, de 50 (filtra el 50% de la radiación, pero no
más), que protejan realmente contra las radiaciones ultravioleta A y B,
fotoestables, renovándose, al menos, cada dos horas. No valen ridículas
protecciones, por un ingenuo temor a no conseguir el grado de bronceado
deseado. ¡Porca miseria! Esa creencia
es una causa frecuente de mala y escasa protección contra las radiaciones
ultravioletas.
Medidas de prevención secundaria
Durante la Campaña Euromelanoma 2016, auspiciada por
la Fundación Piel Sana , encuadrada dentro de la AEDV, se ha insistido en un
mensaje: “ Una mancha que cambia, puede
cambiar tu vida. Consulta al dermatólogo”.
Efectivamente, una medida
efectiva de prevención secundaria consiste en la revisión de los lunares.
Bueno, antes considero crucial no alarmar al personal. Por ello, enfatizaré que
los lunares son inicialmente tumores benignos y, en gran parte de las personas,
permanecerán como tales durante toda su vida. No obstante, es conveniente
consultar al dermatólogo cuando se observa un lunar nuevo, inusual, o cuando
apreciemos cambios en un lunar conocido. Pero, ¿en qué tenemos que
fijarnos?, ¿qué signos son
preocupantes?, ¿qué nos ayudará a distinguir un lunar normal de un melanoma? Para
contestar a estas preguntas me basaré en la regla del ABCDE descrita por la
Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Describámosla:
- Asimetría: cuando la mitad
de un lunar no es igual que la otra mitad.
- Bordes irregulares: cuando
los bordes son desiguales, borrosos o dentados.
- Colores: es un signo de
alarma la aparición de colores rojizos, azulados y blanquecinos sobre las lesiones de color negro.
- Diámetro: cuando el lunar es
mayor de 6 mm o apreciamos que aumenta de tamaño.
- Evolución: cuando el lunar
experimenta cambios evolutivos en color, tamaño, sangrado…
Es preciso
saber que el aspecto de todos nuestros lunares debe ser muy parecido, o sea con
la misma forma y los mismos colores. Si apareciera una nueva lesión, diferente
del resto, podría ser sospechosa. Es lo que se conoce como el signo del “Patito
Feo”.
En
principio, es aconsejable efectuar una autoexploración
mensual de los lunares
distribuidos por nuestro cuerpo, especialmente cuando son múltiples. En el caso
de observar alguno de los signos de alarma anteriormente mencionados habrá que
solicitar una consulta al dermatólogo, a fin de que proceda a efectuar la
correspondiente evaluación.
En
cualquier caso, es muy recomendable que las personas efectúen visitas periódicas al dermatólogo, aunque no se observe ningún signo de alarma, sobre
todo si se trata de varones en la quinta década de la vida, pues, al menos en
España, son los que presentan los melanomas de peor pronóstico, por su mayor
grosor y por su predilección por las peligrosas formas de melanoma nodular.
¿El consumo regular de
café puede tener un cierto efecto preventivo de desarrollar melanomas?
Desde hace décadas se sabe que la cafeína y
otros compuestos del café, como el ácido clorogénico, potente antioxidante, y
los diterpenos, cafestol y kawheol, así como la trigonelina exhiben in vitro, en experimentos con animales,
un notable efecto protector de la piel frente a las radiaciones ultravioleta.
En las siguientes líneas intentaré resumir varios estudios epidemiológicos y
revisiones efectuadas en humanos, cuyos resultados parecen apuntar un
significativo efecto preventivo del café sobre el desarrollo de este tumor
maligno.
Estudio prospectivos
Estudio prospectivo sobre Dieta y Salud de los
Institutos Nacionales de Salud de EEUU
Empezaremos con el estudio prospectivo
sobre Dieta y Salud desarrollado por miembros de los Institutos Nacionales de
Salud de USA (NIH-AARP Diet and Health Study), cuya evaluación de los efectos
del café, entre otros múltiples alimentos, sobre un amplio abanico de
enfermedades está cosechando unos frutos muy jugosos. Con respecto a la posible
asociación entre el consumo de café y el riesgo de melanoma cutáneo hubo que
esperar hasta enero del 2015 para leer la correspondiente publicación en una
revista de gran relieve (Journal of the
National Cancer Institute) 5. Intentemos analizarla.
Responsables de los citados NIH estudiaron
y siguieron a 447.357 blancos no hispanos de Estados Unidos, de 50 a 71 años de
edad, libres de cáncer al inicio del estudio, durante una media de 10,5 años.
Al cabo de los cuales se diagnosticaron 2904 nuevos casos de melanoma. Tras
emplear el correspondiente aparato estadístico (regresión proporcional de Cox,
entre otras técnicas), comprobaron que las personas que habían referido beber
más café (cuestionarios de frecuencia de alimentos) mostraban una asociación inversa con el
melanoma maligno. De esta suerte, los bebedores de 4 o más tazas de café al día
veían reducido en un 20% el riesgo de desarrollar melanoma, cuando se los
comparaba con los no bebedores (HR: 0,80; 95% CI: 0,68 a 0,93). Además, se pudo
precisar que tales beneficios sólo se observaban en los que consumían café con
cafeína (HR:0,75, 95% CI: 0,64 a 0,89),
pero no en los que lo tomaban descafeinado.
Estos autores, capitaneados por Erikka
Loftifield, revelaron que la reducción del riesgo de melanoma se aprecia en sus
formas invasivas, no en los carcinomas in situ. Quizá como consecuencia de una
supuesta capacidad del café para frenar la progresión de estos tumores
malignos.
También destacaron que su estudio es el que
ha gozado de la mayor cohorte de personas (casi medio millón) y, por ende, del
de mayor incidencia de melanoma (2904 casos nuevos), seguidos y evaluados
durante una década (4.329.044 personas-año de seguimiento). Ambas
características (muestra muy representativa durante un largo tiempo de
observación) hacen que las conclusiones obtenidas puedan ser proyectadas a la
población general. Además, controlaron exhaustivamente todas las variables de confusión
(tabaco, alcohol, actividad física, ingesta de carnes rojas, verduras,
pescado…) que pudieran falsificar los resultados.
Siguiendo con sus reflexiones, Erikka y
colegas llegaron a criticar las conclusiones de otro gran estudio prospectivo
sobre la relación entre la ingesta de cafeína y el cáncer de piel (publicado en
julio 2012), cual fue el desarrollado por miembros de la Escuela de Salud
Pública de la Universidad de Harvard en su gran muestra de profesionales de la
salud (51.529 varones médicos,
dentistas…) y enfermeras (121.700), pues al cabo de 20 años de seguimiento
observaron una significativa reducción del riesgo del cáncer más frecuente de
piel, el carcinoma basocelular, entre la cohortes de mujeres y de hombres que
bebían más tres tazas de café al día (21% y 10% de reducción, respectivamente),
cuando eran comparados con las personas que no bebían café o lo hacían
mínimamente (menos de una taza al mes), sin embargo, no apreciaron ninguna
reducción del riesgo de melanoma.6 Pues bien, los del Instituto
Nacional del Cáncer cuestionaron a los de Harvard porque en los resultados de
éstos sólo aparecieron 737 melanomas, cuatro veces menos que los suyos (2904
casos), lo que hace que el poder estadístico sea sensiblemente menor y, por lo
tanto, insuficiente para demostrar una verdadera asociación (en este caso,
inversa).
Los citados investigadores del NIH (Erikka
y colegas) concluyen diciendo: “Un mayor
consumo de café se asocia con una moderada reducción del riesgo de melanoma
maligno en esta gran cohorte de ciudadanos de USA. En consecuencia, está
justificado efectuar nuevos estudios que valoren la ingesta de café y sus
principios activos, especialmente la cafeína, con el riesgo de desarrollar
melanoma.”
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Adrián Rodríguez lateando |
Nuevo estudio
prospectivo con las muestras de profesionales sanitarios de la Escuela de Salud
Pública de la Universidad de Harvard
En noviembre del 2016, investigadores
de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard publicaron los
resultados de otro estudio prospectivo en el que también evaluaron la
asociación entre el consumo de café,
cafeína y riesgo de melanoma, con resultados fructíferos para los amantes del
café.7
Para ello,
se valieron de sus tres cohortes de profesionales sanitarios (89 220 mujeres del
Estudio de Salud de Enfermeras II (1991-2009), 74 666 mujeres en el Estudio de
Salud de Enfermeras I(1980-2008) y 39 424 hombres en el Estudio de Seguimiento
de Profesionales de la Salud (1986-2009). 2008), pero contando, en este ocasión,
con un número superior de pacientes diagnosticados de melanoma que en el
estudio antes mencionado6: 2254 casos. Además, siguieron a los
participantes durante más tiempo (4 años más) y tuvieron en cuenta las
categorías del sitio del cuerpo (cabeza/cuello/extremidades versus tronco) de
los tumores.
De esta manera, el poder
estadístico aumentó notablemente, tanto como para que los resultados fueran
diferentes: una mayor ingesta total de cafeína (≥393 mg/día) se asoció con un
menor riesgo de melanoma: 22% (HR = 0,78, IC del 95 % = 0,64, 0,96; P tendencia
= 0,048), con respecto a una menor ingesta (<60 mg/día)
Tal
boyante asociación aún fue más robusta en las mujeres que en los hombres, pues
consumos mayores de cafeína (≥393 mg/día ) se asociaron con reducciones del
riesgo de melanoma del 30% y del 6%, respectivamente, con respecto a menores
consumos (<60 mg/día).
Por otra
parte, tal asociación fue más evidente para los melanomas que aparecen en
sitios del cuerpo con mayor exposición solar continua (cabeza, cuello y
extremidades) que para los que se desarrollan en partes del cuerpo con una menor
exposición solar (tronco que incluye hombro, espalda, cadera, abdomen
y tórax): 29% y 10%, respectivamente.
Esta
significativa reducción del riesgo de melanoma se observó de forma similar en
los bebedores de café con cafeína, pero no en los que bebían café descafeinado.
El consumo de café y el riesgo de melanoma maligno en el
estudio Norwegian Women and Cancer (NOWAC)
Unos meses antes, en julio del 2016, se publicaron
los resultados de un estudio prospectivo noruego, en el que, por primera vez,
valoraron la asociación entre el riesgo de melanoma con varios tipos de consumo
de café: café total, filtrado, instantáneo y hervido.8
Así, los
autores del estudio, Marko Lukic y colegas (The Arctic University of Norway),
tras seguir a más de 172 000 mujeres, durante 16 años, apreciaron asociaciones
entre el consumo bajo-moderado (>1–3 tazas/día) y el moderado-alto (>3-5
tazas/día) de café filtrado con reducciones significativas del riesgo de sufrir
melanoma (lo sufrieron 726): 20% y 23%, respectivamente.
Sin embargo,
no observaron una
asociación estadísticamente significativa entre el consumo de café total,
instantáneo o hervido y el riesgo de melanoma maligno en ninguna de las
categorías de consumo.
¡Ojo! el
café obtenido con cafeteras de filtro (V 60, Chemex, aeroprés, sifón) carece de
los saludables diterpenos del café (cafestol y kawheol), por lo que si los
resultados de este estudio se reprodujeran, atribuiríamos mayoritariamente el
efecto protector cutáneo a la cafeína, sin soslayar al resto de antioxidantes
del café, actuando conjuntamente con la cafeína, que también exhibe efectos
antioxidantes (sinergismo por potenciación). Además, el consumo regular de descafeinado no se asocia con una reducción del riesgo de melanoma.
Consumo de café,
té y melanoma: resultados de la investigación prospectiva europea sobre el
cáncer y la nutrición (EPIC)
En febrero del 2017, se publicó un
prestigioso estudio prospectivo multicéntrico europeo, el EPIC (The European
Prospective Investigation into Cancer and Nutrition), en el que, desde hace
más de 20 años, se está controlando a medio millón de personas, pertenecientes
a 10 países europeos, incluyendo España, con resultados fructíferos para los
amantes del café: asociación inversa entre su consumo y el riesgo de melanoma.9
Los
responsables del estudio, tras estudiar a 476.160 participantes, durante 15
años, en los que diagnosticaron 2.712 casos de melanoma, apreciaron como el
consumo de café con cafeína se asoció con una reducción del 69% del riesgo de
melanoma entre los hombres (HR para el cuartil más alto de consumo frente a no
consumidores 0,31, IC del 95 % 0,14–0,69), pero no entre las mujeres (HR 0,96,
IC del 95 % 0,62–1,47), lo que sorprende, pues, hasta ahora, la mayoría de estos
estudios están revelando asociaciones inversas robustas entre el consumo de
café y la reducción del riesgo de melanoma entre las mujeres, al igual que en los metaanálisis, que luego veremos.
En cambio,
tanto el consumo de té como el de café descafeinado no se asociaron con el riesgo
de melanoma ni en hombres ni en mujeres.
Metaanálisis de estudios observacionales
En enero del 2016, se publicaron los
resultados de un metaanálisis de estudios observacionales que versaron sobre el
tema, que fueron concordantes con los resultados anteriores: el consumo de café
con cafeína reduce significativamente (19%) el riesgo de desarrollar melanoma. 10
Veámoslo.
Los autores revisaron bases de datos
internacionales (PubMed y MEDLINE) sobre estudios observacionales que valoraron
la citada relación entre el consumo de café y melanoma. De esta forma
seleccionaron dos estudios de casos y controles (846 melanomas y 843 controles)
y cinco estudios de cohorte (de 844.246 personas seguidas durante un tiempo
prolongado se diagnostican 5737 nuevos casos de melanoma). Tras el
correspondiente análisis llegaron a observar que los que bebían más café tenían
un riesgo relativo del 0,81 (CI: 0,68-0,97), esto es, veían reducido en un 19%
el riesgo de desarrollar melanoma, cuando se los comparaba con los no bebedores
de café. Además, la relación dosis-respuesta permitía precisar que con cada
taza de café con cafeína se reducía el riesgo un 4,5 %.
También comprobaron que el café descafeinado
no ofrecía tales ventajas. Aunque lo más curioso de su estudio fue observar que
las únicas que se beneficiaban del consumo de café eran las damas, puesto que
en los varones no apreciaron reducciones significativas del citado riesgo. Como
tal hecho no les pareció muy lógico, se atrevieron a atribuirlo al mayor
consumo de alcohol y tabaco por parte de los varones que consumían más
café. Creen, en consecuencia, que el
efecto protector del café sobre la piel sometida a las radiaciones ultravioletas
pudiera diluirse en los hombres por asociarse a estos dos potentes
carcinógenos: alcohol y tabaco.
Los autores de esta revisión concluyen
afirmando: “Nuestro metaanálisis revela que el consumo de café con cafeína
puede tener efectores quimio-preventivos de melanoma maligno, pero no el café
descafeinado. Sin embargo, se requieren más estudios prospectivos y
experimentales para confirmar estos hallazgos.”
Metanálisis dosis-respuesta de estudios
prospectivos de cohortes
En junio del 2018, se publicó en
una revista especializada (International Journal of Food Sciences and Nutrition) un metaanálisis dosis-respuesta
de estudios prospectivos cuyo objetivo principal también fue evaluar una
asociación entre el consumo de café y el riesgo de melanoma.11
Los
autores del mismo (polacos e italianos), tras seleccionar siete estudios, que
comprendían 1 418 779 participantes y 9211 casos de melanoma, observaron que cada
taza adicional de café consumida se asoció con una reducción del 3 % en el
riesgo de melanoma (RR 0,97; IC del 95 %: 0,95–0,99).
“Nuestros
hallazgos sugieren que la ingesta de café puede estar inversamente asociada con
la incidencia de melanoma. Sin embargo, se necesitan más estudios que exploren
también el papel de los factores de confusión para explicar la heterogeneidad
entre los estudios”,
concluyeron los investigadores.
Hipótesis más plausibles
Existen múltiples estudios en animales
de experimentación que prueban que la cafeína tiene un efecto preventivo de
desarrollar melanoma. Veamos algunos:
-
La cafeína reduce los daños
por quemaduras solares en la epidermis de ratones de laboratorio. 12, 13
-
Aplicaciones tópicas o
locales de cafeína aumenta la apoptosis o suicidio de las células de ratones
dañadas por radiaciones ultravioleta (UVB), pero no afecta a las células sanas,
no dañadas por las citadas radiaciones. Quiere esto decir que la cafeína favorece la
destrucción de las células dañadas, para que así no sufran transformaciones
malignas. 14
-
La administración de
cafeína incrementa la eliminación de células cuyo ADN ha resultado dañado por
las radiaciones UVB, también de ratones. 15
-
La cafeína reduce las
metástasis pulmonares y reduce el desarrollo tumoral de células de melanomas.
16
-
Administraciones orales y
tópicas de cafeína inhiben el desarrollo cancerígeno inducido por las
radiaciones UVB mediante la absorción de las mismas, como si fuera una efectiva
crema anti solar. 17
Además de la
cafeína, el café posee otros compuestos químicos de reconocido efecto
antitumoral. Citemos algunos:
-
El ácido clorogénico (ácido
5-0 cafeoilquínico) y su metabolito activo, el ácido cafeíco son capaces de
suprimir el desarrollo cancerígeno inducido por radiaciones UVB sobre células
epidérmicas de ratones, merced a que inhibe a una enzima (ciclooxigenasa 2),
que suele activarse en respuesta a la exposición a la citada radiación
ultravioleta (UVB). 18
-
Estudios in vitro han demostrado que los
diterpenos, cafestol y kawheol, inducen apoptosis (suicidio celular) y protegen
del estrés oxidativo y daño del ADN. 19
-
Estudios in vivo han revelado que la aplicación
tópica de diterpenos inhibe la inflamación en células epidérmicas. 20
-
Durante el tueste del café
la trigonelina (alcaloide) se transforma en ácido nicotínico (vitamina B 3) y
nicotinamida. Pues bien, un reciente estudio ha mostrado que la nicotínamida
ejerce un efecto protector contra la carcinogénesis cutánea inducida por las
radiaciones UVB sobre ratones así como también
evita la supresión del sistema inmune causada por las citadas
radiaciones ultravioletas tanto en ratones como en humanos. 21
En fin,
para no abrumar más con tantas hipótesis, concluiremos diciendo que rigurosos
estudios epidemiológicos parecen mostrar una asociación inversa entre el consumo
de café y el riesgo de melanoma maligno, que puede traducirse en una reducción
de hasta un 20% del riesgo de desarrollar el citado cáncer.
En lo que a mí respecta, cada vez estoy más
convencido de que los estilos de vida que más pueden contribuir a incrementar
la esperanza de vida en buena salud se identifican con la práctica de ejercicio
físico regular, con una alimentación saludable, a base de productos frescos y de temporada, como la Dieta Mediterránea y con
el consumo regular y prolongado de café natural, a poder ser de especialidad,
cafeto arábica, bien tostado y preparado con
buena técnica barista. Si, además, somos capaces de tejer una saludable red
social es más probable que la esquiva
felicidad nos acompañe durante gran parte de nuestra existencia.
Dr. Félix Martín Santos
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Félix muy interesante tu trabajo, me ha gustado su estructura, el rigor científico, la abundancia de las fuentes utilizadas , la claridad de las explicaciones sobre los tipos de melanomas, factores de riesgo, radiaciones ultravioleta, su incidencia a través del paso del tiempo y considero muy útiles las medidas preventivas que nos indicas. Es especialmente gratificante leer la conclusión a la que han llegado los estudios prospectivos de que a "mayor ingesta de café menor riesgo de melanoma maligno". Félix gracias por invitarnos, de nuevo, a poner en práctica estilos de vida saludable.
ResponderEliminarMuchas gracias, Inmaculada, por tu generosa valoración. Los mejores momentos para tomar el sol (facilitar la formación de vitamina D) son los del alba y subsiguientes, evitando las horas centrales del día, a fin de evitar el daño cutáneo(quemaduras solares, cánceres de piel) y ocular (degeneración macular asociada a la edad, por ejemplo) causado por las radiaciones ultravioletas (A y B), por lo que se antoja crucial adoptar las medidas de protección explicadas en este artículo. Además, si la gente bebe regularmente café con cafeína muy probablemente se beneficie con una reducción adicional del riesgo de cáncer de piel, sobre todo, del melanoma.
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